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Tai chi chuan

La forma más popular de las artes marciales internas taoístas es el Tai Chi Chuan. Su origen se atribuye a Chang San Feng, el alquimista de las dinastías Yuan y Ming. Dice mi Maestro el Tai Chi y el Chi Kung son dos artes milenarias, pero aún más antigua que éstas... es el arte de la vida. Todos somos artistas por naturaleza. Este conjunto de movimientos es físicamente menos exigente y no tiene la particularidad de masajear los órganos internos, como el Chi Kung. Siendo el movimiento nos dejamos conducir por el camino de nuestro desarrollo armónico para estar, gradualmente más en contacto con el exterior que nos rodea. A través del Tai Chi se abre nuestra concepción de las formas naturales que por siempre nos acompañaron, pero debemos señalar la falta de comprensión y sensibilidad que abunda en el hombre de hoy en día. Hablar de naturaleza nos permite remontarnos a los hechos beneficiosos del equilibrio físico y mental que se logra con la práctica de los movimientos simples y naturales y la libertad al respirar. La respiración pasa a ser el pulso, el latido de la Conciencia en cada acto del cuerpo, es quizás el mayor aprendizaje, para permitir el crecimiento, la expansión y el almacenamiento de la energía Chi.

Abordamos así el gran desplegar del Chi, circulará por nuestro cuerpo, gracias a nuestra visualización, nuestra voluntad. Según la Medicina Tradicional China, el Chi en movimiento comienza a destrabar canales, depurando órganos, relajando músculos tensos, mejorando notablemente la Circulación Sanguínea, la vitalidad en estado óptimo, nuestro cuerpo agradecido, es el estado de Salud. Es así como el Tai Chi se transforma en un arte porque es la expresión sincera y natural de nuestra voz interior. La capacidad de integrar los aspectos internos con los aspectos externos pasa a ser una fuente inagotable de integración a cada instante, sin embargo, nuestra visión parcial y dividida no nos permite la clara expresión en forma consistente. Con el Tai Chi esa barrera cae, la visión borrosa se aclara y comienza a brillar la Luz de la Conciencia en la expresión de los ojos. El sentimiento de la Totalidad, ser el movimiento, fundirse en el presente, es la finalidad del arte. El mayor arte sin dudas somos nosotros mismos, desde tu nacimiento, este muy especial, pues ni siquiera lo sabes, grande es tu humildad. No hay edad para reconocerlo, nunca es tarde, aceptarlo y comenzar a sentir y disfrutar de todo lo que haces, mejorando día a día la calidad de Conciencia de cada acto. Cada acto será la expresión artística de tu vida, desde el pasear al atardecer, como acariciar a tus seres queridos, relacionarte con las plantas y animales, disfrutar el aire puro, todo será creativo, pues es el arte de la vida.

Las 12 virtudes de oro de tai chi chuan

1º) Rodillas y puntas de los pies alineadas, vista y manos hacia una misma dirección. Las rodillas y los pies no se superan

2º) Mirada en las muñecas. Mirada al horizonte. Ojos entreabiertos. Párpados cerrados. Pies, rodillas, manos y mirada hacia donde se avanza.

3º) Redondez, arcos y curvas. Aflojar los músculos abdominales, hundir el pecho, recoger el mentón a distancia de un puño de las clavículas y estirar la espalda.

4º) Movimiento continuo e ininterrumpido. Ritmo constante. Quietud en el movimiento, movimiento en la quietud.

5º) Bajar los hombros, dejar caer los codos, atendiendo a las muñecas suspendidas que guían el movimiento de los brazos.

6º) Lentitud. Uniformidad del movimiento. Relajar la cintura y desde el Tan Tien inferior guiar el movimiento de todo el cuerpo. Conciencia centralizada en el Tan Tien.

7º) Suavidad. Distinguiendo lo lleno y lo vacío. Sentido interno de fuerza, sumado al sentido de delicadeza externa. Liviano, ligero y ágil. Bajo vientre lleno y cabeza vacía. Suspendido, sostenido desde la cabeza.

8º) Traslación en una misma altura. Bajo y abierto. En L y no T, o paralelos. Los pies no se despegan del suelo ni se arrastran en las posturas, y se desplazan como hojas al viento en los movimientos. Las piernas nunca se estiran.

9º) Respiración natural. Sin esforzar ni exigir. Vincular lo alto y lo bajo. Respiración profunda hasta los talones.

10º) Constante recuperación del Centro en armonía con la periferia. Unir el interior con el exterior. Mantener el eje. Ni próximo ni alejado.

11º) Centralizar y unificar los pensamientos. Utilizar el pensamiento artístico y creativo, y evitar la dureza muscular. El cuerpo va adelante, la mente sigue detrás.

12º) Sensibilizar el espíritu mediante la puesta en práctica de las Virtudes de Oro y llevar el movimiento al ámbito del corazón. Unificar la energía (Ch'i) de la acción del movimiento expresado, por medio del sentimiento de amor.

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